Cuando las temperaturas empiezan a bajar en el continente, hay placeres que se echan especialmente de menos: desayunar al aire libre, alargar una comida sin prisa o sentarse a cenar mientras el día todavía conserva algo de luz. Es entonces cuando la mirada busca lugares donde el verano parece no tener fecha de caducidad. Y Canarias es uno de ellos. En Lanzarote, donde las temperaturas medias oscilan entre los 21 ºC de enero y los 29 ºC de agosto, la eterna primavera permite prolongar durante buena parte del año algunos de los pequeños grandes placeres que asociamos al verano: comer al aire libre, sentir la cercanía del mar y pasar de la piscina a la mesa sin necesidad de mirar el calendario.
En este escenario, Secrets Lanzarote Resort & Spa, el resort solo para adultos de Inclusive Collection de Hyatt situado en Puerto Calero, estrena temporada alta con la renovación de tres de sus espacios gastronómicos: World Café, Barefoot Grill y Bluewater Grill. Tres propuestas que acompañan al huésped en distintos momentos del día y que, además de estrenar interiorismo, recuperan esa sensación tan buscada cuando llega el frío al continente: estar de vacaciones, comer sin prisas y tener el azul de la piscina como telón de fondo.
Empezar el día con calma
La jornada comienza en World Café, situado en una amplia terraza y abierto para desayunos, almuerzos y cenas. Su propuesta de buffet internacional combina cocina local e internacional con una estación de show-cooking y opciones saludables y vegetarianas. Es el lugar ideal para empezar el día con calma, pero también para improvisar un almuerzo o terminar la jornada alrededor de la mesa. Porque parte del lujo de unas vacaciones consiste, sencillamente, en tener tiempo.

El placer de comer cuando apetece
En vacaciones, los horarios tienen la curiosa costumbre de desdibujarse. El desayuno puede prolongarse, la comida adelantarse o el hambre aparecer a media tarde. Para acompañar esos ritmos está Barefoot Grill, el bistró situado en la zona de la piscina y abierto de 10:30 a 18:30, con una propuesta informal pensada para disfrutar sin formalidades.
Su carta reúne algunos de esos sabores que inevitablemente evocan el verano: nachos con guacamole y queso cheddar, gazpacho andaluz, ensaladilla de langostinos, pimientos de Padrón o croquetas caseras de jamón con mayonesa de kimchi. Junto a ellos aparecen especialidades que permiten acercarse también a los sabores del destino, como las papas arrugadas con mojos canarios, el queso frito con mermelada de higo tuno o la ensalada Caprese elaborada con tomate de Lanzarote. Porque viajar también significa sentarse a la mesa y descubrir los sabores que pertenecen al lugar que se visita.
Cuando la cena se alarga
Al caer la tarde, Bluewater Grill toma el relevo. Su propuesta gira alrededor de la parrilla y permite elegir entre cenar en el interior o al aire libre, con vistas a la piscina. Una combinación que convierte una cena en algo más que una cuestión gastronómica: la luz, el entorno y la tranquilidad del resort hacen el resto.
Entre sus entrantes destacan el pulpo al “Olivo” asado con cremoso de olivas, el queso ahumado de Lanzarote a la brasa y el surtido de croquetas caseras de jamón, queso azul y setas. Desde la parrilla llegan pescados como la dorada, el salmón con salsa verde de eneldo y escalivada de verduras o los langostinos a la brasa con mantequilla de limón, además de diferentes cortes de carne.
Para terminar, la carta propone postres como la tarta de limón, las fresas con chantilly de chocolate blanco y vainilla o el donut a la brasa relleno de crema de avellana con helado de vainilla. El tipo de final dulce que invita a prolongar un poco más la sobremesa.
Una isla que también se descubre a través de la mesa
Más allá de sus restaurantes, Secrets Lanzarote Resort & Spa propone una escapada en la que el clima y el paisaje forman parte de la experiencia. El resort cuenta con 335 habitaciones y suites, la mayoría con vistas al océano Atlántico, cuatro piscinas y un spa, y se encuentra a solo diez minutos a pie del puerto deportivo de Puerto Calero.
Su ubicación permite combinar los días de piscina y gastronomía con algunas de las experiencias que hacen de Lanzarote un destino singular: recorrer el paisaje volcánico del Parque Nacional de Timanfaya, acercarse a las playas de Papagayo, descubrir las bodegas de La Geria o seguir la huella de César Manrique por la isla. Un territorio declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO donde naturaleza, cultura y gastronomía forman parte inseparable del viaje.

Porque cuando llega el frío, no hay por qué renunciar al verano. Al mínimo síntoma de que necesitas sol, mar y unos días para desconectar, Lanzarote ofrece la posibilidad de cambiar el abrigo por una terraza junto a la piscina, el gris del invierno por el azul del Atlántico y la rutina por unas vacaciones. Y en Secrets Lanzarote Resort & Spa, el mar, la gastronomía y el clima se convierten en el escenario perfecto para hacer una pausa y recargar las pilas antes de afrontar los meses más fríos.
OTOÑO GASTRONÓMICO JUNTO A UNA PISCINA
En Secrets Lanzarote Resort & Spa
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