Polinucleótidos: todo sobre el “esperma de salmón” del que todo el mundo habla (ideal para verano)

La medicina estética vive un cambio de paradigma. Después de años en los que muchos tratamientos se asociaban al volumen, la tendencia actual mira hacia la regeneración, la calidad de la piel y los resultados naturales. El objetivo ya no es rellenar o corregir, sino estimular los propios mecanismos de reparación cutánea para conseguir una piel más sana, luminosa y resistente.

En este contexto, los polinucleótidos se han convertido en uno de los tratamientos más innovadores de la medicina estética actual. Su auge responde a una demanda muy clara: pacientes que quieren mejorar la piel, recuperar luminosidad y tratar los primeros signos de envejecimiento sin transformar el rostro.

“Estamos entrando en una etapa de la medicina estética mucho más regenerativa. El paciente ya no busca cambiar su cara, sino mejorar la calidad de su piel, verse descansado, luminoso y natural. Los polinucleótidos encajan muy bien en esta filosofía porque no aportan volumen ni alteran los rasgos: trabajan estimulando la reparación cutánea”, explica la Dra. Beatriz Beltrán, fundadora de la Clínica Dra. Beatriz Beltrán en Barcelona, experta en armonización facial y único miembro español de la ISAC, Sociedad Internacional de Complicaciones Estéticas.

Del “esperma de salmón” al PDRN

En redes se ha popularizado como el tratamiento del “esperma de salmón”, pero la explicación médica es más precisa. Hablamos de PDRN, abreviatura de polidesoxirribonucleótido, un tipo de polinucleótido formado por fragmentos de ADN purificado, habitualmente de origen salmónido.

“El término ‘esperma de salmón’ ha generado mucha curiosidad, pero también cierta confusión. En consulta no hablamos de una moda extravagante, sino de PDRN y polinucleótidos purificados: moléculas bioestimuladoras que ayudan a mejorar la calidad de la piel desde dentro”, explica la Dra. Beltrán.

Estos fragmentos de ADN actúan como señales de reparación para la piel. Ayudan a estimular los fibroblastos, favorecer la producción de colágeno y elastina, mejorar la hidratación, reforzar la barrera cutánea y favorecer la recuperación de la piel frente al daño externo.

“Lo importante no es el origen llamativo del tratamiento, sino su función: activar mecanismos de reparación y conseguir una piel más resistente, luminosa y saludable”, añade la doctora.

Qué hacen en la piel

Los polinucleótidos no buscan rellenar ni modificar volúmenes. Su objetivo es mejorar el funcionamiento de la piel y estimular una respuesta regeneradora.

“Actúan como auténticos regeneradores celulares. Mejoran la piel desde dentro, estimulan sus mecanismos naturales de reparación y aportan una luminosidad muy natural”, señala la Dra. Beltrán. Su interés está en que trabajan sobre varios aspectos a la vez: hidratación profunda, elasticidad, textura, luminosidad, inflamación, barrera cutánea y calidad global de la piel.

“Muchas veces la piel no necesita más producto ni más volumen, sino recuperar función: hidratar mejor, reparar mejor y responder mejor a las agresiones externas. Ese es el valor de los polinucleótidos”, apunta la doctora.

Por qué son ideales en verano (y más para las ojeras)

En verano la piel se enfrenta a más agresiones: sol, calor, cloro, sal del mar, sudor, aire acondicionado y cambios de rutina. Todo ello favorece la deshidratación, altera la barrera cutánea y deja la piel más apagada, tirante, irregular o sensible.

“En verano usamos menos maquillaje y queremos una piel bonita al natural. Pero justo se expone a muchos factores que la deshidratan y la debilitan. Por eso recomiendo tratamientos que ayudan a reparar, hidratar y reforzar la piel desde dentro”, explica la Dra. Beltrán.

Para la doctora, los polinucleótidos son además uno de los tratamientos más interesantes para esta época del año porque permiten trabajar la calidad de la piel cuando otros procedimientos deben posponerse por la exposición solar.

“Es uno de mis tratamientos favoritos para mejorar la piel, especialmente la zona de la ojera. En verano hay muchos procedimientos que no podemos realizar o que debemos limitar por el sol, y los polinucleótidos nos permiten tratar una zona tan delicada como el contorno de ojos de forma regeneradora, progresiva y natural”, señala.

La piel de la ojera es especialmente fina y vulnerable. Por eso puede mostrar antes signos de cansancio, deshidratación, pérdida de elasticidad o textura irregular. En estos casos, los polinucleótidos ayudan a mejorar la calidad cutánea sin buscar un cambio de volumen ni alterar la expresión.

Para quién están indicados

Los polinucleótidos están especialmente indicados en pieles apagadas, deshidratadas, finas, sensibles, desvitalizadas o con signos iniciales de envejecimiento. También pueden ser útiles cuando hay pérdida de elasticidad, textura irregular, líneas finas o falta de luminosidad.

“Son tratamientos muy interesantes para pacientes que quieren mejorar la piel de forma progresiva y natural. No buscan un cambio inmediato de facciones, sino una piel más elástica, hidratada, luminosa y con mejor textura”, explica la doctora. También son una buena opción para personas que no quieren modificar sus rasgos, pero sí mejorar la calidad global de la piel.

“Hay pacientes que no necesitan más estructura facial, sino mejor piel. En esos casos, trabajar con regeneradores cutáneos puede ser mucho más adecuado”, dice la Dra. Beltrán.

Tratamiento personalizado

En la Clínica Dra. Beatriz Beltrán, los polinucleótidos se combinan con activos específicos adaptados a las necesidades de cada paciente. Según el estado de la piel, el protocolo puede orientarse a hidratación, reparación, luminosidad, elasticidad, textura o prevención del envejecimiento cutáneo.

“No todas las pieles necesitan lo mismo. Una piel joven puede necesitar prevención e hidratación; una piel fina puede necesitar reparación; una piel más madura puede requerir un protocolo regenerador más completo. La clave está en diagnosticar antes de tratar”, explica la Dra. Beltrán.

Los polinucleótidos también pueden formar parte de protocolos combinados junto a otros tratamientos médicos, siempre bajo valoración profesional.

“La medicina estética actual no va de aplicar el mismo tratamiento a todo el mundo, sino de combinar herramientas con criterio médico. Los polinucleótidos son una pieza muy valiosa dentro de un protocolo personalizado”, comenta la Dra. Beltrán.

Una tendencia que exige criterio médico

Aunque los polinucleótidos se han convertido en uno de los tratamientos más comentados del momento, la Dra. Beltrán insiste en que no deben banalizarse ni presentarse como una solución universal.“Que un tratamiento esté de moda no significa que sea adecuado para todos. Hay que valorar el tipo de piel, la edad, el grado de deshidratación, la calidad cutánea, los antecedentes médicos y los objetivos reales del paciente”, explica.

El resultado depende del diagnóstico, la técnica, la calidad del producto, la combinación con otros activos y la indicación correcta. “Los polinucleótidos son una herramienta muy potente cuando se utilizan bien. Nos permiten trabajar desde la regeneración y no desde la transformación. Ese es el futuro de la medicina estética: piel sana, resultados discretos y pacientes que se reconocen en el espejo”, concluye la Dra. Beatriz Beltrán.

Clínica Dra. Beatriz Beltrán

C/ Pg. de Gràcia, 78, Planta 5 Puerta 1. Barcelona Tel. 934 87 74 66

www.drabeatrizbeltran.com / @drabeatrizbeltran

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