El ‘rostro hacia arriba’: el efecto lifting sin cirugía más deseado

“Siento que la cara se me cae”; “Me veo el óvalo menos definido”; “No quiero verme hinchada, quiero verme más firme… Son frases que la Dra. Beatriz Beltrán escucha cada vez más en consulta. Pacientes que quieren verse más descansadas, más definidas y con mejor cara, pero sin perder naturalidad. En redes, alfombras rojas y photocalls se ha popularizado la idea del “rostro hacia arriba”: mandíbulas más limpias, pómulos reposicionados, miradas más abiertas y un óvalo facial más definido.

“Cada vez vemos más pacientes que quieren verse mejor, pero no diferentes. Buscan un rostro más fresco, más descansado y con más definición, manteniendo sus rasgos y su expresión”, explica la Dra. Beatriz Beltrán, fundadora de la Clínica Dra. Beatriz Beltrán en Barcelona.

Para la doctora, esta tendencia también llega después de años de rostros demasiado rellenos. “El ácido hialurónico es una herramienta muy útil, pero hay que saber cuándo utilizarlo, dónde colocarlo y en qué cantidad. Cuando se usa para corregir flacidez, piel fina o pérdida de colágeno, el resultado puede verse pesado”, advierte la Dra. Beatriz Beltrán.

Por qué el rostro se ve más caído

El rostro puede perder definición por varios motivos. A veces hay pérdida de soporte en el pómulo; otras, la mandíbula se desdibuja, la sien se hunde, el mentón pierde protagonismo, la piel se vuelve más laxa o la expresión se endurece por tensión muscular.

“Un rostro no envejece por una sola causa. Puede haber pérdida de soporte, pérdida de colágeno, flacidez, cambios en la piel o tensión muscular. Por eso hay que estudiar la cara completa antes de decidir qué tratamiento tiene sentido”, explica la Dra. Beatriz Beltrán.

Esta mirada global es la base de Beauty Balance, su método de armonización facial. En consulta, la doctora valora el rostro en conjunto para decidir qué necesita cada paciente: soporte, firmeza, definición del óvalo, calidad de piel, una mirada más descansada o varias cosas a la vez.

“A veces una paciente viene preocupada por la ojera, pero parte del problema está en la pérdida de soporte del pómulo. O viene preguntando por la mandíbula y vemos que el mentón también influye en el perfil. El diagnóstico cambia mucho el tratamiento”, comenta.

Soporte, firmeza y mirada: las tres claves del efecto lifting


El pómulo, la mandíbula y el mentón tienen un papel importante en ese efecto de rostro más elevado. Cuando el tercio medio pierde soporte, la mejilla puede descender, la ojera se marca más y el surco nasogeniano se hace más visible; y cuando el óvalo se desdibuja, la cara puede verse menos firme, menos estructurada o más cansada.

“El pómulo es una estructura de sostén. Si se trabaja con precisión, ayuda a mejorar la transición entre la ojera, la mejilla y el óvalo facial. Y la mandíbula, cuando se trata con criterio, puede devolver estructura sin endurecer los rasgos”, explica la Dra. Beatriz Beltrán.

La calidad de la piel también influye en el resultado. Si el tejido está fino, laxo o con poca elasticidad, el rostro puede seguir viéndose cansado aunque se haya trabajado una zona concreta, por eso en muchas pacientes conviene mejorar firmeza, densidad y calidad del tejido.

Para ello, la Dra. Beatriz Beltrán puede combinar ácido hialurónico estratégicobioestimuladores de colágeno y tecnologías tensoras como Thermage FLX o Ultherapy, siempre a partir de un diagnóstico previo. “Los bioestimuladores trabajan a medio plazo. Ayudan a mejorar la densidad, la firmeza y la capacidad de sostén de la piel. El objetivo es que el rostro recupere estructura de forma progresiva y natural”, señala la especialista.

La mirada es otro punto importante, porque un entrecejo muy marcado, una frente contraída o unas patas de gallo muy activas pueden dar aspecto de cansancio, tensión o enfado incluso cuando la persona se encuentra bien.

“Muchas pacientes tienen miedo a la toxina botulínica porque piensan que van a perder expresión. Pero cuando se trabaja bien, buscamos relajar los músculos que endurecen el gesto y mantener la movilidad natural”, explica la Dra. Beatriz Beltrán.

El Baby Botox BB o los neuromoduladores en dosis personalizadas pueden ayudar a suavizar la expresión y abrir la mirada de forma discreta. “La mejor toxina es la que nadie detecta. El paciente debe verse más descansado, más fresco y con una expresión más amable, pero sin perder su forma de gesticular”, añade.

El error: tratar solo la zona que preocupa

Uno de los errores más frecuentes es actuar solo sobre la zona que preocupa al paciente, cuando muchas veces esa zona forma parte de un problema más amplio. Una ojera marcada puede estar relacionada con pérdida de soporte en el pómulo, una mandíbula poco definida puede depender también del mentón y una mirada cansada puede venir de una expresión demasiado contraída.

“El diagnóstico debe ir antes que el tratamiento. No podemos tratar una ojera, una mandíbula o una arruga como elementos aislados, porque el rostro funciona como un conjunto”, explica la Dra. Beatriz Beltrán.

Beauty Balance parte de esa idea: analizar la cara completa y decidir qué necesita cada paciente. El tratamiento puede incluir ácido hialurónico estratégico, bioestimulación, neuromoduladores, tecnologías tensoras o tratamientos de calidad de piel, pero siempre con una indicación concreta.

“El mejor resultado es el que no se nota como retoque. La paciente tiene que verse más descansada, más firme y más favorecida, pero seguir siendo ella. Esa es la medicina estética que defendemos”, concluye la Dra. Beatriz Beltrán.

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