El día a día nos lleva muchas veces a descuidar algunos hábitos esenciales para nuestro bienestar, por eso tras la pausa del verano, merece la pena prestar atención a pequeñas rutinas que pueden ayudarnos a cuidar mejor nuestra salud. Dormir más y mejor, descansar, pasar tiempo con otras personas o simplemente aprender a respirar correctamente son pequeños gestos que forman parte de la Medicina de Estilo de Vida y pueden tener un impacto directo en nuestra salud, longevidad y calidad de vida.
Frente a la idea de que cuidar la salud exige grandes esfuerzos o cambios radicales, la Medicina de Estilo de Vida propone actuar sobre hábitos cotidianos de forma personalizada. El sueño, la salud social y la gestión del estrés son tres de los pilares que, junto a la alimentación, el ejercicio físico y evitar sustancias tóxicas, componen este enfoque preventivo e integral. Por eso, siempre es buen momento para hacer una especie de “puesta a punto” de nuestros hábitos.
Estos son los tres deberes que los expertos de Wone Health (C/ Santa Engracia 137, Madrid) proponen incorporar en la “vuelta al cole”:
1. SUEÑO: recuperar el descanso
Durante el curso, los horarios laborales, las obligaciones y el ritmo acelerado hacen que el descanso quede relegado a un segundo plano. Ahora es el momento de marcar unas pautas, escuchar las necesidades del organismo y recuperar una rutina de sueño más saludable.
“El sueño no es simplemente descanso. El sueño tiene funciones vitales como regular el sistema cardiovascular, la memoria, el metabolismo o el sistema inmune, entre otros. Dormir mal de forma mantenida no es normal y va a aumentar el riesgo de sufrir enfermedades, sobre todo de corazón y de pulmón”, explican los neurofisiólogos clínicos Fadi Hallal Peche y Mariano Aguilera Vergara, miembros del Comité Científico de Wone Health.
El objetivo no debería ser solo dormir más horas, sino recuperar una relación más natural con el descanso, respetando los ritmos del organismo y aprovechando para identificar qué factores nos ayudan realmente a dormir mejor.
2. RESPIRACIÓN: volver a conectar
La segunda responsabilidad es algo tan sencillo como prestar atención a nuestra respiración. En un contexto marcado por el estrés y la hiperconexión, dedicar unos minutos al día a respirar de forma consciente es una opción accesible para regular el sistema nervioso.
“El uso de la respiración consciente en la vida cotidiana es una herramienta esencial en la Medicina de Estilo de Vida, ya que permite intervenir de forma directa sobre el sistema nervioso, facilitando la regulación del estrés, la mejora del bienestar emocional y el equilibrio fisiológico del organismo”, explica el Dr. Pacheco Galván, neumólogo y especialista en asma y tos crónica y miembro del Comité Científico de Wone Health.
“La respiración consciente es un marcapasos de la salud mental”, afirma el especialista, y el día a día ofrece múltiples oportunidades para incorporarlo a la rutina: durante el camino al trabajo, haciendo la compra, al levantarnos, antes de dormir o simplemente reservando unos minutos al día para ello.
3. SALUD SOCIAL: cambiar las pantallas por conexiones reales
El último compromiso tiene que ver con algo que, aunque no lo parezca, tiene un impacto directo en nuestra salud: las relaciones sociales. El inicio del curso escolar ofrece unaoportunidad para recuperar el contacto con familiares y amigos, compartir actividades y sustituir el tiempo frente a las pantallas por experiencias que impliquen movimiento, aire libre y conexión con otras personas.
“El aislamiento social y la soledad no deseada es un problema muy relacionado con la longevidad. La salud social es la eterna olvidada y es uno de los pilares más importantes para el bienestar”, señala Begoña Carbelo, doctora en Psicología y experta en salud emocional.
El reto no consiste en llenar la agenda de planes, sino en priorizar aquellos encuentros y actividades que realmente nos conectan con los demás y contribuyen a nuestro bienestar. Hay que esforzase por retomar algún contacto y hacer acto de presencia en planes que nos alejen de las pantallas y de los espacios cerrados.
Un metaanálisis internacional que reunió datos de más de 2 millones de personas en 90 estudios (Holt-Lunstad et al.) concluyó que el aislamiento social incrementa el riesgo de mortalidad hasta un 32%, un impacto comparable al del tabaquismo.”
TRES DEBERES SENCILLOS PARA CUIDAR NUESTRA SALUD
Dormir, respirar y relacionarnos son tres acciones cotidianas que, precisamente por su sencillez, pueden quedar relegadas frente al ritmo acelerado del día a día. Sin embargo, forman parte de una visión integral de la salud que busca actuar antes de que aparezcan los problemas y convertir los hábitos diarios en herramientas de prevención.
El verdadero reto no es «hacer las cosas bien» en septiembre, sino diseñar una rutina que sostenga estos tres pilares (sueño, respiración y conexión social) durante todo el año. Porque, como recuerdan desde Wone Health, la salud no se construye un mes: se sostiene en lo cotidiano.
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