Cómo combatir la flacidez en los brazos

Cada vez vemos más pacientes que, al empezar a enseñar los brazos en primavera y verano, toman conciencia de esta zona y quieren mejorar su aspecto. ”Esta zona se ha convertido en una de las principales demandas en estética corporal”, explica la Dra. Beatriz Beltrán, especialista en medicina interna, medicina estética y nutrición y fundadora de la Clínica Beatriz Beltrán en Paseo de Gracia en Barcelona.

Qué ocurre en los brazos con el paso del tiempo

En primavera, los brazos ganan protagonismo. “Porque se ven más, pero también porque es donde antes se notan ciertos cambios. Hay que puntualizar que la flacidez en brazos no responde a un único factor, sino a la combinación de varios procesos biológicos que se intensifican con la edad”, explica la Dra. Beltrán. 

“A partir de los 30 años empezamos a perder masa muscular de forma progresiva, entre un 3% y un 8% por década. Esto implica que la piel pierde uno de sus principales soportes. A este proceso se suma la pérdida de colágeno, que disminuye un 1% al año a partir de los 25–30 años, lo que repercute directamente en la firmeza y elasticidad de la piel. Además, se produce una redistribución de la grasa corporal. La grasa localizada no siempre depende del peso. Hay pacientes delgadas que presentan acúmulos en brazos porque su cuerpo tiende a almacenar ahí. Es un proceso determinado por factores hormonales, genéticos y metabólicos”, señala la doctora.

La combinación de estos tres factores —pérdida muscular, disminución de colágeno y acumulación de grasa—da lugar al descolgamiento característico de la zona.

Una zona visible… y con características propias

La cara posterior del brazo presenta una serie de características que la hacen más susceptible al envejecimiento. “Tiene menos actividad muscular en la vida diaria, su piel es más fina y con menor capacidad de sostén y tiende a acumular grasa localizada resistente. Por eso es una zona donde el envejecimiento se hace especialmente visible”, explica la Dra. Beltrán.

Por qué el ejercicio no siempre es suficiente

Aunque el ejercicio físico mejora la masa muscular y el tono, no actúa sobre todos los factores implicados en la flacidez. “El deporte es fundamental, pero no logra recuperar el colágeno perdido ni tensar una piel que ya ha perdido elasticidad”, dice la doctora. “Esto explica por qué muchas pacientes, a pesar de mantener un peso adecuado y realizar actividad física regular, continúan presentando flacidez en los brazos. No es un problema de falta de ejercicio, sino de cómo envejece el tejido”, añade la Dra. Beatriz Beltrán.

Cómo tratar la flacidez en brazos

El abordaje debe ser siempre personalizado, ya que no todos los casos responden al mismo origen. “Muchas pacientes creen que tienen flacidez cuando en realidad hay grasa localizada, o al revés. Sin un buen diagnóstico, el tratamiento no funciona”, explica la Dra. Beltrán 

“Además, en la mayoría de pacientes, la flacidez no es solo una cuestión de piel, sino el resultado de la combinación de grasa localizada, pérdida de colágeno y disminución del tono muscular. Por eso, el abordaje más eficaz combina distintas técnicas según el diagnóstico”.

En este contexto, dispositivos como Thermage FLX permiten trabajar la piel en profundidad en una única sesión, estimulando la producción de colágeno y consiguiendo un efecto tensor progresivo y natural. Este enfoque permite mejorar la estructura del tejido, aumentar la elasticidad y tensar la piel de forma sostenida en el tiempo. “No buscamos un efecto inmediato, sino reconstruir la piel desde dentro para que recupere su capacidad de sostén”, explica la Dra. Beltrán.

  • Radiofrecuencia y láser tensor: mejorar la calidad de piel desde el interior. Cuando el problema principal es la laxitud cutánea, el objetivo es estimular la producción de colágeno y recuperar la firmeza. Tecnologías como la radiofrecuencia o el láser tensor Fotona actúan en las capas profundas mediante un calentamiento controlado que activa los fibroblastos.
  • EMSCULPT NEO: recuperar el soporte muscular y mejorar la calidad del tejido. 
    “En muchos casos, la flacidez en brazos no se explica solo por la piel, sino también por la pérdida de masa muscular. Tecnologías como EMSCULPT NEO permiten trabajar el músculo de forma intensiva mediante contracciones supramáximas que no se consiguen con el ejercicio convencional. Además, combina electroestimulación con radiofrecuencia, lo que permite actuar de forma simultánea sobre el músculo y la grasa localizada. Mientras se incrementa el tono muscular, la radiofrecuencia contribuye a mejorar la calidad del tejido y a reducir el componente graso.
    Este doble efecto mejora el soporte interno de la piel y contribuye a redefinir el contorno del brazo de forma más completa.“El músculo es clave para sostener la piel. Si no lo trabajamos, el resultado nunca es completo”, señala la doctora Beatriz Beltrán.
  • Criolipólisis médica: actuar sobre la grasa localizada resistente. Cuando existe volumen en la zona, es necesario tratar directamente el tejido adiposo. La criolipólisis médica permite eliminar grasa localizada mediante frío controlado, destruyendo selectivamente los adipocitos sin dañar los tejidos circundantes. Con el tiempo, el organismo elimina de forma natural estas células, reduciendo el volumen de manera progresiva. “Hay pacientes que, a pesar de llevar una vida saludable, no consiguen reducir la grasa en brazos. En estos casos, tiene sentido intervenir sobre la célula grasa”, explica la Dra. Beltrán. En muchos casos, este tratamiento se combina posteriormente con técnicas reafirmantes para mejorar la calidad de la piel.
  • Estimuladores de colágeno: reconstruir la firmeza desde el interior. En los casos en los que la piel ha perdido firmeza de forma más evidente, las infiltraciones con estimuladores de colágeno como el ácido poliláctico permiten trabajar la estructura del tejido desde dentro. Este tipo de tratamiento no aporta volumen inmediato, sino que activa la producción progresiva de colágeno, mejorando la calidad de la piel, la firmeza y el soporte de forma natural. El protocolo suele realizarse en varias sesiones —habitualmente tres— para conseguir un resultado gradual, armónico y duradero.

La Dra. Beatriz Beltrán cuenta con más de 15 años de experiencia trabajando con este tipo de tratamientos, que requieren un alto nivel de conocimiento médico tanto en la técnica de infiltración como en la planificación. Se trata de un procedimiento especialmente dependiente de la experiencia del especialista, ya que de ello depende tanto la seguridad como la naturalidad del resultado final.

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