La convivencia en pareja se complica cuando uno enfrenta una enfermedad crónica, creando desafíos emocionales y prácticos que afectan la relación. La depresión, con sus síntomas variados, genera malentendidos y tensión. La terapia, educación y comunicación son fundamentales para reconstruir la conexión y manejar las emociones, fomentando una relación más saludable y resiliente.