Hay placeres de verano que no necesitan explicación: tumbarse al sol con los ojos cerrados, sentir el salitre en la piel, escuchar las olas de fondo mientras el calor te envuelve como una manta invisible. Todo es sensorial, todo es vida.
Y luego está ese otro ritual —menos instagrameable, pero igual de importante— que llega cuando el sol ya no aprieta: el momento post-playa o piscina. Llegas a casa, entras en la ducha, dejas que el agua arrastre la sal, el cloro y las huellas del día. Sales con el cuerpo limpio… pero también un poco más reseco, más vulnerable. ¿Y qué haces entonces? ¿Nada? Error.
En ese preciso instante, tu piel está pidiendo a gritos un gesto extra. Algo que no solo calme y refresque, sino que repare, nutra y —por qué no— premie a tu piel por haber aguantado con dignidad todo el sol del día. La hidratación intensa después de la ducha no es un capricho: es la clave para que el bronceado dure más y la piel se mantenga jugosa, elástica y sana.
Y ahí es donde entra el gran clásico de Collistar que sigue marcando la diferencia año tras año.
El aftersun icónico que transforma tu piel tras el sol
Collistar lo tiene claro: una rutina solar solo está completa cuando termina con su Bálsamo Aftersun Hidratante. Una emulsión rica, cremosa y sensorial que se absorbe mejor sobre la piel húmeda y que ofrece una hidratación profunda y un confort inmediato después del sol.

Su fórmula está diseñada para cuidar, restaurar y mimar tu piel. Contiene aceites vegetales nutritivos, vitaminas reparadoras, aloe vera calmante, glicerol y fitoextractos, que trabajan en sinergia para calmar la tirantez, devolver elasticidad y aportar una sensación sedosa y envolvente. Además, ayuda a fijar y prolongar un bronceado uniforme y luminoso, evitando la descamación.
Ideal para todo tipo de pieles, especialmente aquellas más secas o que buscan una textura densa y restauradora, este bálsamo es más que un aftersun: es un auténtico tratamiento de belleza para el cuerpo, pensado para cerrar con broche de oro tus días bajo el sol.
¿Cómo se utiliza?
Para que el bálsamo despliegue todo su poder, aplícalo sobre la piel húmeda, justo después de salir de la ducha. Así, su textura cremosa se funde mejor con la piel, se absorbe más rápido y deja un acabado sedoso sin residuos grasos. Extiéndelo con un suave masaje por todo el cuerpo, prestando especial atención a las zonas más expuestas o secas.
¿El resultado? Piel profundamente hidratada, elástica y con un glow dorado que dura mucho más.
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