Así son los nuevos hoteles de lujo: refugios donde cada experiencia se convierte en un recuerdo inolvidable

En un mundo donde los viajes se han convertido en procesos de búsqueda y transformación, hay lugares que invitan a no salir, a no ir más allá, porque todo lo que importa —la belleza, la emoción, la conexión— ya está dentro.

Así es Son Bunyola Hotel & Villas, un hotel destino que no sólo se visita, se vive. Ubicado en una finca histórica del siglo XIII, en el corazón de la Serra de Tramuntana —declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO— , este alojamiento de lujo forma parte de la colección Virgin Limited Edition de Sir Richard Branson, y es, desde su apertura en 2023, un refugio para quienes buscan algo más que una estancia. Quienes se alojan en él descubren un universo donde el tiempo se diluye entre viñedos, olivares, antiguos muros de piedra y experiencias que dejan huella.

El auge del lujo experiencial

Para muchos, el auténtico lujo no sólo se mide en estrellas y en metros cuadrados, sino en vivencias que nos reconcilian con lo esencial: con la tierra, con uno mismo y con las raíces del lugar que se pisa, respetando su identidad y generando un recuerdo con sentido.

Los datos lo confirman. Según la encuesta global de Booking.com 2025, realizada entre más de 32.000 viajeros en 34 países, el turismo actual ya no se limita al descanso: busca impacto, conexión y autenticidad. El 77 % de los encuestados afirma que prioriza vivir experiencias que reflejen la cultura localy un 73 % declara que quiere que el dinero que gasta en destino beneficie directamente a la comunidad local.

Por su parte, según el Travel Experience Trend Tracker 2024 de GetYourGuide, el 98 % de los viajeros considera que las experiencias vividas en destino son muy o extremadamente importantes a la hora de decidir qué lugar visitar y cuánto tiempo quedarse.

Este dato, fruto de una encuesta global y del análisis de millones de reservas, confirma que las actividades y vivencias que se pueden disfrutar en un destino son hoy el factor clave que marca la elección y la duración del viaje.

Son Bunyola Hotel & Villas responde a esta nueva sensibilidad con una propuesta cultural, creativa y emocional, que no solo entretiene, sino que transforma. Un calendario de experiencias —algunas gratuitas y otras de pago diseñadas a medida— que invitan a los huéspedes a quedarse en el hotel para vivirlo todo.

Tradiciones que laten y dejan huella

Entre ellas cabe destacar un tipo de experiencias que no se diseñan, sino que se heredan. Son vivencias que nacen del alma mallorquina y se comparten con los viajeros al igual que se transmiten las historias más preciadas: con tiempo, con cercanía y con orgullo.

Así, en Semana Santa, los viajeros se reúnen en la antigua finca para elaborar panades mallorquinas guiados por Joana Aguiló, abuela de una de las trabajadoras del hotel. No es un taller, es un acto de transmisión viva, donde los huéspedes no aprenden una receta, sino que se sumergen en una tradición familiar.

Lo mismo sucede en octubre con los bunyols y el moscatel durante la Nit de les Verges, o con los espectáculos de ball de bot, danza típica de Mallorca, que animan el patio empedrado de la casa principal.

Por otra parte, este verano se ha incorporado un taller que promueve una costumbre arraigada en el campo mallorquín, que consiste en elaborar el tradicional licor de hierbas “Herbes Dolces”. La actividad empieza con la recolección manual de las plantas aromáticas en los jardines del hotel, y continúa con la elaboración de una receta casi secreta, que varía de familia en familia. El resultado es un recuerdo inolvidable y personal, que se queda registrado en el alma.

Crear con las manos para recordar con el alma

Desde tiempo inmemorial, Mallorca ha sido refugio de artistas, que han acudido a la isla cautivados por la fuerza de su luz, la belleza de sus paisajes, su naturaleza mediterránea y su rica tradición artesanal. En Son Bunyola Hotel & Villas, ese legado ha inspirado la creación de una colección de experiencias creativas que permiten a los huéspedes conectar con la isla a través del arte y la artesanía.

Guiados por expertos locales, los viajeros pueden aprender la técnica ancestral de la llata y crear un recuerdo único con palma trenzada; diseñar su propio perfume con aceites esenciales mallorquines o pintar un lienzo junto a la artista Marcelina Etchegaray, dejando que el paisaje de la Tramuntana guíe cada trazo. Gracias a ello en Son Bunyola Hotel & Villas crear se ha convertido en una forma de recordar, de llevarse algo más que una postal: una experiencia vivida con todos los sentidos.

Reconectar con uno mismo en un lugar que lo tiene todo

Cuando el lujo se alinea con el silencio, la naturaleza y el tiempo sin medir, surge algo más profundo: la posibilidad de reconectar. No sólo con el lugar, sino sobre todo con uno mismo. En Son Bunyola Hotel & Villas, ese reencuentro sucede de forma casi inevitable. Rodeado por la fuerza milenaria de la Serra de Tramuntana, y acariciado por la brisa del Mediterráneo, el cuerpo se relaja y el alma respira.

Las sesiones de yoga con vistas a la montaña, guiadas por profesionales, invitan a comenzar el día en sintonía con la naturaleza. La meditación entre árboles centenarios, los paseos conscientes por la finca, las rutas de senderismo que atraviesan campos de almendros, viñas y olivos, los partidos de tenis y pickleball, o los tranquilos recorridos en bicicleta por caminos que huelen a hinojo y romero, permiten experimentar la belleza con los cinco sentidos.

Por otra parte, el spa del hotel, con tratamientos de cosmética antiedad de la firma Olivier Claire, se convierte en santuario; mientras que el antiguo aljibe de la possessió, rehabilitado como espacio para actividades especiales, acoge encuentros íntimos y experiencias de meditación que invitan a detenerse y simplemente ser.

Alojamiento en habitación doble con desayuno desde 1. 500 euros por noche.

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